Wednesday, October 19, 2011

El surrealismo de Giordani

Al estilo de Macondo, el pueblo donde se desarrolla la novela de García Márquez “Cien Años de Soledad”, Venezuela está impregnada de una especie de surrealismo mágico, donde las cosas parece que son, pero no son o puede que fueran.

Ejemplo de esta magia surrealista es la declaración de esa brillante Defensora del Gobierno, perdón, del Pueblo (se justifica el lapsus pues no está claro a que pueblo defiende), señalando que en el país no hay inseguridad, sino “sensación de inseguridad”. En otras palabras, al que le atracan en la autopista, no lo están atracando realmente, sino que tiene la “sensaciónde que lo están atracando”. La madre a quién matan un hijo en una balacera, tiene la “sensación” de que lo mataron, pero no es cierto, aunque el cadáver repose en la morgue. La cabalística Defensora actúa como mago de circo y la realidad la convierte en fantasía. Es decir, lo que ocurre, no ocurre, pero pareciera que ocurriera. Es indiscutible que el poder mágico de la Defensora no tiene límites, pues logra que de su sombrero no emerja por encantamiento un conejo, sino un rinoceronte con cuerno y todo, lo cual en honor a la verdad es un acto de prestidigitación bien arrecho.

Siguiendo en este mundo de encanto, nosotros, los ciudadanos de a pié también tenemos la “sensación de estar gobernados por idiotas”. Lo cual, contrario a los sortilegios de la Defensora, puede que sea verdad. El caso del Ministro de des-Hacienda, Giordani, ratifica dicha sensación. Recientemente este mago de la alquimia económica que ha convertido un país pujante en basura, declaró que “la crisis de EEUU refleja el agotamiento de un modelo socioproductivo”. Bueno. Explíquenme, por favor, que carrizo significa un modelo socioproductivo. ¿Que lo produce un socio? ¿O es produsocial? Me informan, les ruego.

A continuación rebuzna esta perla, indicando que “la crisis del gobierno de EEUU es consecuencia de la concentración de poder”. Aquí si es verdad que se la comió. En el Imperio, el poder judicial, el legislativo, la Fiscalía, las fuerzas armadas y el organismo electoral están todos, sin excepción, bajo el control del ejecutivo y más específicamente, bajo las órdenes de Obama. ¿Que tal?. Y aquí surge nuevamente el surrealismo mágico, pues Giordani traslada la realidad de Venezuela, a la de otro, EEUU, el cual, por muy imperialista que sea, hay que reconocer, que es la ley la que manda en el territorio y no el dictador y/o desquiciado de turno. Y ahí está la gran diferencia entre los países desarrollados y los del tercer mundo. En los primeros, las leyes son soberanas; en los segundos, el jefe del gobierno o sátrapa de turno es el soberano. Y esto hace una gran, gran diferencia. Inmensa, diría yo.

1 Comments:

Anonymous Una ET en Euskadi said...

Hola!! Tanto tiempito!!
Sí que estás afilado, sí. Vale la pena dejar esto de los blogs por algún tiempo para que el reencuentro sea sustancioso.
El eufemismo es monopolio de los gobiernos, de todos, de cualquier lado del mundo y cuando tienen suciedad que esconder. Allí será la sensacion" de peligro, aquí fue la "desaseleración economica" en vez de la pérdida de poder adquisitivo.
No alabes tanto lo que pasa en los países desarrollados, yo todavía no conozco ninguno desarrollado de verdad

3:00 AM  

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