Thursday, October 27, 2011

SUBLIMAR EN LA SUBLIME VENEZUELA

SUBLIMAR EN LA SUBLIME VENEZUELA DE HOY


El verbo “sublimar” tiene dos significados, ambos con amplia actualidad en la Venezuela de hoy.

El primero se refiere a “alabar a una persona”; es decir, jalar bolas con entusiasmo. No hay duda.

El segundo es “convertir un objeto sólido en gaseoso”. Lo cual es análogo a transformar algo valioso en basura. Por ejemplo; convertir el bolívar fuerte en mierda; una hacienda productiva en peladero de chivos; una empresa exitosa en una estatal saqueada y quebrada; una industria petrolera pujante en una marginal y mendiga; un ciudadano común en payaso; una casa seria de estudios en centro de propaganda; un hospital en dispensario rural (y ni eso), etc. etc. Tampoco hay duda.

La alabanza es más que evidente cuando ministros, presidentes de institutos autónomos y empresas del estado y todo el alto perraje rojo rojito en general, realizan malabarismos para sublimar al “iluminao” en todas las formas, posturas y maneras que puedan ser imaginadas por el “hommo sapiens”. Esto lo demuestran colocando hasta en la última dependencia estatal, carteles y fotos del “iluminao” abrazando viejitas o en profunda meditación (pensando a quién jodo hoy, supongo) y el melosos y repugnantes discursos que inundan de baba los micrófonos.

El trabajo de alquimia que implica el segundo significado de “sublimar”, se produce cuando alguno de los buitres revolucionarios toman posesión de un cargo e inmediatamente se dan a la alegre tarea de:

- Raspar a todo empleado que no haya dado demostraciones de su fervor patriótico y socialista. Reemplazarlos por el doble de gente adeptos al proceso (saber leer y escribir es opcional).

- Cambiar nombre de la institución, poniéndole siglas tan absurdas como el CICPC o MPPRIJ O MPPTYS.

- Cambiar el logo (indispensable).

- Pintar hasta los toilets de rojo para que quede hasta el culo pintado de esa tonalidad.

- Colocar foto del Ché mirando al techo con cara de angélico soñador.

- Colocar cartel alabando las múltiples bondades del socialismo e indicando que el capitalismo es una mierda.

- Contratar a féminas amplias de busto y generosas de caderas en el entendimiento que vendrán al empleo (no al trabajo, no confundan) con blusas y bluyines dos tallas menores a las suyas. Es decir, como normalmente circulan por esas calles.

- Vestir de rojo a todo bicho de uña.

- Crear página web donde únicamente se ensalzan y elogian las hazañas del funcionario, las de su amado comandante y las de la revolución (si Ud. quiere obtener alguna información para realizar alguna “calvárica” gestión burocrática en esa entidad, llame a María, porque en la página no la va a encontrar).

-Emplear a todo familiar vivo (y meter alguno que otro fallecido en nómina) hasta el doceavo grado de consanguinidad y a cuanto amigo tenga de putas y borracheras, en tareas tales como Encargado(a) de Relaciones Públicas para Comunidades Mesiánicas Es decir puestos donde el familiar o amigo no da golpe, pero permite comilonas y tomar caña que jode. Gratis.

- Celebrar los quince años cuanto antes de la hija en la Quinta Esmeralda e invitar sin falta a Jose Vicente. Por si las moscas.

Por todo lo anteriormente expresado se puede dilucidar que sublimación es un acto que está vivito y coleando en Venezuela. ¿O no?

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