Friday, November 18, 2011

EL CINISMO COMO POLÍTICA DE ESTADO

El ministro se dirige al canal ocho. Resguardado por dieciséis guardaespaldas con chaquetas negras y pinta de malandros. Manejando motos y camionetas pitiyanquis blindadas. Parando el tráfico para que pase la caravana. Para el ministro no hay problema de seguridad. Y si no, que le pregunten a él.

El ministro, excelente ejemplar de un gabinete con crónico déficit de inteligencia, va a una rueda de prensa. Las preguntas y respuestas han sido apañadas, no faltaba más. Con letra y música del cantautor de Miraflores.

Llega al canal; lo maquillan para las cámaras. Trabajo particularmente frustrante para los encargados de amapolar al cretino. La chabacanería no hay forma de depilarla. Entra al estudio decorado con el inevitable retrato del Libertador y su mirada de incredulidad. Por supuesto, también la bandera con la estrella extra y el caballo modificado por caprichos imbéciles.

Entra al estudio. Se sienta. Aclara la garganta, frunce el ceño y ahueca la voz para dar sensación de seriedad y disimular la ignorancia. Y ahora, con entonación adquirida en el cerro de El Mamón, comienza a mentir. Que su despacho ha hecho esto y aquello. Que están haciendo esto y aquello. Que van a hacer esto y aquello. Respaldan la fábula, multicromáticos gráficos con cifras inventadas, la mayoría provistas por el palacio al final de la avenida Urdaneta. Otras, de su propia inspiración.

La pobreza ha disminuido en 13.15%; el desempleo es apenas un 6.28%; los actos delictivos disminuyeron en 9.83%; se construyeron 2.327,5 kilómetros de carretera y se asfaltaron 4.127,8 kilómetros. La economía aumentará en un 6.73% el año que viene. Se han sembrado 143.287,35 hectáreas de maíz. Hemos habilitado 3.217 escuelas. Repartimos desayunos a 6.427.217 escolares. Etc.Etc. Cifras ficticias cuya precisión es una clara indicación de su falsedad.

Intercala el ministro en sus fantasiosas estadísticas loas al Comandante, a la revolución y al socialismo. Y a cuanta vaina pueda echar mano para dejar presente su lealtad al régimen. Para cuidar el puesto, claro. Y ocultar su mediocridad también.

Las mentiras con tan obvias que solo son creídas por los ignorantes. Aquellos cuya fe en el Iluminao es proporcional a la esperanza de que le tiren algún hueso. Y el ministro sabe que la mayoría de la población sabe que está mintiendo. Es decir, ya ni siquiera es mentira. Es cinismo.

Y es que el cinismo se ha convertido en política del gobierno:

“En Venezuela no hay presos políticos”...“El problema energético es causado por el derroche en el consumo....”...“El petróleo a 50 dólares en el presupuesto es razonable...”...“No hay delincuencia, sino sensación de delincuencia”...“Globovisión violó la ley....”...“Estamos produciendo 3 millones y medio de barriles de petróleo y llegaremos a 5 millones en dos años”...“Los alimentos importados por Pedeval no estaban podridos, sino vencidos” "En poco tiempo estaremos exportando productos de la agroindustria"

Pero el ejemplo de cinismo mas perverso se refleja en una valla del gobierno bolivariano donde se muestran unos niños muy sonrientes acompañados del mensaje “Ahora nuestra independencia es permanente”.

Sin duda. Ahora nos endeudamos con los chinos en miles y miles de millones de dólares para gastarlos en armamento y cualquier otra causa vagabunda que nos venga en gana (pero eso sí, que provean pingües beneficios a los intermediarios). A cambio nos obligamos a futuras entregas de petróleo que comprometerán seriamente el futuro de estos sonrientes niños. Por varias generaciones. Esto ni siquiera es ya cinismo. Es un crimen.

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