La revolcadera en Greys' Anatomy

La serie “Grey’s Anatomy” no se basa en temas médicos, aún cuando el escenario sea un hospital y los personajes estén vestidos como si fueran a lanzarse de cabeza al quirófano en cualquier momento. La serie se trata de ver quien se tira a quien. Tan simple como eso.
La única excepción, posiblemente, es “Caramelito”, el esplendoroso neurocirujano que ha desarrollado una técnica de operar el cerebro a través del ano (técnica que en realidad fue copiada de un médico venezolano que realizó esta intervención en Chávez y le salió mal la operación, razón por la cual le quedó el cerebro lleno de mierda), realizando otros aerobics quirúrgicos, los cual hace con entusiasmo con el Ipod metido en las orejas.
Pero aún así, Caramelito cuando opera solo piensa en que posición del Kamasutra va a practicar esa noche con la Grey, quién, por cierto, la única hazaña médica que ha hecho en toda la serie es ponerle una curita a un paciente que vino en emergencia con un grano en el culo. Pero el revuelco en el colchón de estos dos personajes es el motor que mueve la serie, pues resulta que la esposa de Caramelito, otra eminencia médica que opera de oído, se le ocurrió entrar en escena y dado que no logra despegar a la Grey de su esposo, se tira al amigo de éste "Cochita Rica", el ilustre cirujano plástico que entra en la serie solo para joderle la vida a Caramelito. Pues bien, cuando la cosa no progresa, agarra la esposa un cabreo y se va para otra serie.
Cochita a su vez está empatado con “Explosión Latina” la cual ha alborotado las sábanas con todo el hospital, incluyendo camilleros y chóferes de ambulancias. Pues bien, Explosión inexplicablemente se enperra con “Bobalicon” y se casa con éste. Por cierto, Bobalicón es el único personaje que no termina de encajar en la serie, pues andaba viviendo con tres hembras y todas salieron incólumes. “Bobalicón” después de haber ingerido una tortilla de testosterona, agarra mínimo y se raspa a “Ricura Rubia”, con quién mantiene tórrido romance. Esto enfurece a Explosión y de la arrechera se tira al cocinero de la cafetería (y al yudante, de postre). El romance de “Bobalicón” complica la cosa, pues “Ricura” estaba empatada con el “Agrio”, quién a su vez, después de una inmensa curda, se coge a la “China Bizca”, la cual, como no lograba otros pretendientes de lo fea que es la puñetera (el plástico la dio como caso perdido), se lanzó a realizar bailoterapia sexual con el “Quemao”, el cual fue sacado a patadas de la serie por su mal gusto y de la frustración se fue a vivir a Sierra Leona.
Los dos únicos personajes que no entran en esta vorágine erótica son “Culo en el Suelo”, quién se destaca por mentarle la madre a todo el que se le atraviesa y el “Viva la Pepa” que el director del hospital y quién nunca tiene la menor puta idea de que está ocurriendo en el precinto.
Después de esta brillante narrativa se podrá observar que mi comentario acerca del fondo libidinoso de la serie es acertado. Los únicos que faltan por salir a la palestra son los gays, los cuales propagan todas las series de televisión incluyendo Sésamo Street. Pero no se desanimen, pronto vienen.
La única excepción, posiblemente, es “Caramelito”, el esplendoroso neurocirujano que ha desarrollado una técnica de operar el cerebro a través del ano (técnica que en realidad fue copiada de un médico venezolano que realizó esta intervención en Chávez y le salió mal la operación, razón por la cual le quedó el cerebro lleno de mierda), realizando otros aerobics quirúrgicos, los cual hace con entusiasmo con el Ipod metido en las orejas.
Pero aún así, Caramelito cuando opera solo piensa en que posición del Kamasutra va a practicar esa noche con la Grey, quién, por cierto, la única hazaña médica que ha hecho en toda la serie es ponerle una curita a un paciente que vino en emergencia con un grano en el culo. Pero el revuelco en el colchón de estos dos personajes es el motor que mueve la serie, pues resulta que la esposa de Caramelito, otra eminencia médica que opera de oído, se le ocurrió entrar en escena y dado que no logra despegar a la Grey de su esposo, se tira al amigo de éste "Cochita Rica", el ilustre cirujano plástico que entra en la serie solo para joderle la vida a Caramelito. Pues bien, cuando la cosa no progresa, agarra la esposa un cabreo y se va para otra serie.
Cochita a su vez está empatado con “Explosión Latina” la cual ha alborotado las sábanas con todo el hospital, incluyendo camilleros y chóferes de ambulancias. Pues bien, Explosión inexplicablemente se enperra con “Bobalicon” y se casa con éste. Por cierto, Bobalicón es el único personaje que no termina de encajar en la serie, pues andaba viviendo con tres hembras y todas salieron incólumes. “Bobalicón” después de haber ingerido una tortilla de testosterona, agarra mínimo y se raspa a “Ricura Rubia”, con quién mantiene tórrido romance. Esto enfurece a Explosión y de la arrechera se tira al cocinero de la cafetería (y al yudante, de postre). El romance de “Bobalicón” complica la cosa, pues “Ricura” estaba empatada con el “Agrio”, quién a su vez, después de una inmensa curda, se coge a la “China Bizca”, la cual, como no lograba otros pretendientes de lo fea que es la puñetera (el plástico la dio como caso perdido), se lanzó a realizar bailoterapia sexual con el “Quemao”, el cual fue sacado a patadas de la serie por su mal gusto y de la frustración se fue a vivir a Sierra Leona.
Los dos únicos personajes que no entran en esta vorágine erótica son “Culo en el Suelo”, quién se destaca por mentarle la madre a todo el que se le atraviesa y el “Viva la Pepa” que el director del hospital y quién nunca tiene la menor puta idea de que está ocurriendo en el precinto.
Después de esta brillante narrativa se podrá observar que mi comentario acerca del fondo libidinoso de la serie es acertado. Los únicos que faltan por salir a la palestra son los gays, los cuales propagan todas las series de televisión incluyendo Sésamo Street. Pero no se desanimen, pronto vienen.






